• ¿Tu suegra nunca le regala nada a tu hijo? ¡Autoabastécete y pasa de ella!

Mi suegra llegó casi antes que yo a mi parto

mi suegra y mi parto

Y no exagero. Sé que dicho así puede parecer una locura, pero es real como la vida misma. Yo era primeriza y nuestro embarazo fue muy, pero que muy buscado. Todo calculado y cronometrado, hasta el punto de que mi pareja y yo teníamos muy claro que queríamos vivir la primera etapa del embarazo a solas, en secreto, sin que nadie se entrometiera, sin que se convirtiese en el mono tema de las reuniones familiares. Y por eso, no dudamos en mantener el secreto ante el mundo entero hasta la semana 12. Cuando pasamos por la primera ecografía y tuvimos una foto de nuestro bebé para enseñar, fuimos avisando a los familiares de ambas partes, y lógicamente, a mi suegra. Desde el primer segundo se volvió loca con la noticia. Esto no debería resultar extraño, si no fuese porque hasta ese momento ella siempre había dicho que no iba a ser de esas abuelas que cargan todo el día con los nietos a todas partes, mientras los padres trabajan o andan de picos pardos. Que con una visita puntual de vez en cuando, con la misma frecuencia con la que los visitábamos antes de ser padres, tendría más que suficiente. Pero al dar la noticia nos dijo que nos olvidásemos de todas esas afirmaciones, porque nada iba a ser cómo nos habíamos pensado.

Para empezar, nos alegramos mucho de haber pasado ya todo el primer trimestre en soledad, porque la euforia desatada le hizo convertirse en la persona menos discreta del mundo. Cualquier aspecto del embarazo que le contábamos lo iba aireando por todas las esquinas. No es que fuesen grandes intimidades, pero incluso cuando le pedíamos que no lo contara a nadie, en ese mismo momento nos confesaba que ella no se podía callar, y lo que empezaba comentando a su familia directa, acababa en boca de todo su barrio y de medio pueblo.

La cosa se puso más tensa cuando se acercó el momento del parto. Siempre dijimos que no queríamos un exceso de visitas en el hospital, ni en los primeros días en casa hasta que nos hiciésemos con la situación. Pero sobre todo, que como éramos padres primerizos y no sabíamos el tiempo que podría durar el parto, ya avisaríamos cuando el bebé hubiera nacido. Creíamos que nos pondríamos de parto en cualquier momento, de forma inesperada, rompiendo aguas a lo loco sobre una alfombra o en medio de un restaurante, como en las películas. Pero resultó que el parto tuvo que ser provocado en una fecha concreta y claro, todo el mundo estuvo al tanto del gran acontecimiento.

Sin embargo, mi marido jura y perjura que, hablando con mi suegra y con el resto de marujas potencialmente metomentodo de su familia, le dejaron claro que hasta que no se produjera la llamada para anunciar el nacimiento, nadie aparecería por el hospital. Mentira todo.

El día en que me indujeron el parto, llegamos los dos a la sala de partos a las 9 de la mañana. Yo tuve que pasar durante más o menos una hora a solas con la matrona, para prepararme e instalarme en la sala de dilatación y por el protocolo del hospital, mi pareja debía permanecer en la sala de espera. Pues en cuanto me perdió de vista, se topó de frente con mi suegra, tías, primas y un regimiento de familiares que venían para quedarse durante el parto completo. De todo esto me enteré un par de meses después de lo ocurrido, y casi que mejor, porque incluso entonces me indigné muchísimo.

No contenta con no mantener la palabra que nos había dado (literalmente “a mí sí, decídmelo en cuanto lo sepáis, que yo no diré nada”), mi suegra se centró en formar un circo en la sala de espera, que invadieron como en un asentamiento gitano, poniendo nerviosos al resto de familiares de otras parturientas, atacando al personal médico con exigencias para ser las primeras informadas acerca del avance del parto y montando un espectáculo durante horas. Y suerte que parí deprisa, porque si llego a ser de esas primerizas que se pasan 3 días para parir, creo que me hubieran desalojado a mí también para recuperar la calma del hospital.

Desde luego, esta situación me incomodó especialmente por mi pareja, que fue el que tuvo que sufrir a mi suegra y sus invitados a nuestro parto. Cada vez que franqueaba las puertas de la sala de partos lo acosaban a preguntas, lo ponían más nervioso de lo que estaba, empezaban a inventar teorías sobre las posibles dificultades que yo podría estar atravesando y que complicarían el parto… Le fueron de muy poco apoyo. Tanto es así, que él tiene más que claro que para el próximo hijo no dirá ni una palabra a nadie de su familia. Dejaremos a nuestro hijo con otras personas de confianza, iremos, pariremos y a saber en qué momento nos decidimos a hacer el anuncio. Es lo que se ha ganado mi suegra con su constante falta de comprensión y sus viajes organizados. Y aunque penséis que soy una mala nuera, la decisión no ha surgido de mí, sino de su propio descendiente. ¿Alguna tuvo una suegra tan puntual para el momento del parto?

Tu suegra

Tu suegra, ese demonio con apariencia de mujer, esposa y madre que esconde el mal en su interior. Si no eres capaz de enfrentarte o huir de ella, lee, colabora y comparte en silencio.

3 comentarios:

  1. Nosotros callamos lo del embarazo hasta que no se pudo más, con decirte que mi madre se enteró cuando yo estaba de siete meses. Qué alivio, así una puede vivir esos meses con menos agobio, sin que una se vuelva el centro de atención y sin que nadie se fije que estas comiendo, porque claro,todos opinan

  2. Esto lo podría haber escrito yo!!!
    Con el primer embarazo a mi suegra se lo dijimos pronto, y en toda mi cara nos dijo que no se lo diría a nadie… Se lo dijo a todo que se cruzaba! Quedamos mal con varios amigos, pero al final entendieron que fue mi suegra la que rompió la confianza y no era nada personal. En el segundo, se entero a las 12 semanas, no le gustó nada, pero no pudo quejarse porque nos había demostrado que no es de fiar. Además fue su propio hijo que decidió no decirlo, claro, no quería que yo tenga razón otra vez sobre lo bocaza que es su madre!
    En el primer parto nerviosa perdida, eso sí, a la hora de la comida se fue con mi suegro al restaurante durante dos horas a comer. No creo que se tenga que quedar en la sala de espera, pero luego no andes diciendo que te quedaste pegada a la puerta porque no fue así.
    Con el segundo espero que ni venga, ya ha empezado a poner pegas de que no encontraría taxi para que la lleve al hospital (hay un autobús cada hora que se toma cerca de su casa!), así que mejor que no venga. Eso sí, tendre que escuchar lo nerviosa que estaba ella, que es la que más se preocupa…

  3. Yo tenía cesárea programada y llegó allí antes que yo, mucho antes! Y orgullosa de ser la primera, yo había pedido q estuvieran todos a las nueve y media, yo ingresaba a las nueve y quería estar a solas un ratito con mi pareja antes. Pues a las ocho y media nos llama que ya está allí!! Mi pareja encima lo veía estupendo asique….Solo decir que desde ahí todo fue mal…Mi hija ya tiene cuatro meses y todo empeora por momentos con mi suegra…Ahora bien, el doloroso recuerdo q tengo de mi parto y de mi cuarentena gracias a ella, no se lo perdono jamás. Todo el día en la habitación metida, cero intimidad q hasta estaba delante cuando yo iba al wc, era un horror!!! Y en mi cuarentena ella y su familia todo el rato en casa yo con las grapas, adaptándome a la lactancia, con una anemia del copón…Solo necesitaba estar con mi hija y mi pareja y de vez en cuando necesitaba el apoyo de mi madre! Pero jamás se me respeto..Y ese dolor lo llevaré siempre conmigo…Después de eso ya nuestra relación no funcionará nunca. Y a mi pareja, le guardo bastante rencor por ver el nacimiento de nuestra hija como un entretenimiento para su familia y no darme mi sitio y preocuparse por mi bienestar también.

¡Comenta y pon a tu suegra a caer de un burro!

  • ¿Necesitas más apoyo,consejos y trucos para lidiar con el bicho? Más literatura sobre suegras