• ¿Tu suegra nunca le regala nada a tu hijo? ¡Autoabastécete y pasa de ella!

Mi suegra no quiere a mi marido

Mi suegra no quiere a mi marido

Lo primero que debo decir es que mi suegra no quiere a mi marido, quizás porque no es su madre biológica, ya que ella falleció cuando él tenía apenas un año. Mi suegro se volvió a casar con esta mujer, cuando mi marido era un niño de 4 años y, 30 años después, parece que a su madrastra aún no le ha surgido ni el instinto maternal, ni el apego, ni el cariño por él. Juntos, mis suegros no tuvieron más hijos, así es que probablemente mi suegra no quisiera haber sido madre nunca pero se vio obligada por las circunstancias. Ahora que no me oye, creo que debería haberse buscado otra pareja, porque por muy enamorada que estuviese de mi suegro, está claro que nunca ha estado dispuesta a hacer el sacrificio de convertirse en una verdadera madre para mi marido. Ya desde su niñez, mi marido era un trasto que le estorbaba para sus planes, para sus viajes, para sus entradas y salidas, para sus compromisos sociales… Mi suegro parece un hombre muy cariñoso, abierto, sociable, pero creo que tampoco ha sabido estar a la altura de las circunstancias, y que se ha dejado llevar por ella, desatendiendo sus deberes paternales.

Mi marido creció como un hombre algo apocado, muy buena persona, pero siempre taciturno. Independiente, capaz de lograr cualquier cosa por sí mismo, bondadoso y altruista, pero con un distanciamiento insano para con su propia familia. Siendo adolescente, le permitían demasiadas libertades no apropiadas para su edad. Parecía darles igual si entraba y salía de casa, si dormía allí o no, cómo le iban los estudios o qué carrera querría estudiar. Aunque los adolescentes siempre estén ansiosos de libertad, justo a él le hubiera gustado estar algo más atado y sentir que sus decisiones sí importaban para sus padres. A pesar de esa falta de control, nunca les dio un disgusto y creció como un hombre centrado y responsable.

Cuando encontró su primer trabajo, mi suegra decidió que debería empezar a pagar todo el gasto que había estado haciendo en casa… ¡desde que nació! Así es que dividieron las facturas mensuales en dos partes: una la pagaban mis suegros y otra mi marido. Luz, agua, gas, comida… Recuerdo que cuando empezamos a salir, me sorprendió ver que en el armario de su habitación, mi marido guardaba alimentos como si aquello fuese una despensa. Y no chucherías o antojos de juventud, sino cosas como el champú o los cartones de leche propios.

Mi suegro, nunca lo defendió ante estos abusos. No es que crea que los padres estén obligados a mantener a sus hijos de por vida, y es genial que puedan colaborar en casa, tanto en las tareas domésticas como económicamente, pero teniendo en cuenta que son una familia acomodada, este tipo de actitud para con él siempre me pareció una crueldad. Con todo, sólo consiguieron que a mi marido le saliera más caro vivir en casa que irse por libre a vivir de alquiler. Y en cuanto acabó de estudiar eso es lo que consiguieron. Si la relación nunca había sido cariñosa, desde que salió de casa aún lo es menos.

Mi suegra nunca, jamás, ha llamado a casa a preguntar por nosotros, ni siquiera desde que nacieron nuestros hijos. Mi suegro llama muy de vez en cuando, y pese a que vivimos a 30 kilómetros de distancia, sólo solemos vernos en navidad porque incluso en los cumpleaños de los niños siempre tienen cosas mejores que hacer.

Sinceramente, no puedo quejarme de mi suegra por ser una tortura como en otros testimonios de los que leo por aquí, pero me entristece hasta el infinito que mi marido siga pensando que algún día podrá tener una relación familiar normal con sus padres. Es como si él aún mantuviera la esperanza de que le van a dar la niñez que nunca tuvo. Y ellos viven a su aire, sin importarles nada lo que le pase a su hijo o a sus nietos.

Ahora que soy madre, no logro entender cómo mi suegra no quiere a mi marido. Yo me pongo en su piel, y me imagino que me aparece en la puerta de casa un niño de 4 años del que debo hacerme cargo para siempre ¡y sería un hijo más! A veces creo que sufriría menos si rompiera hasta esa única visita anual que nos hacen. ¿De qué sirve tener padres o abuelos con quienes no se puede contar para nada? ¿A quienes no les interesa nuestro día a día ni los acontecimientos importantes de nuestras vidas?

Tu suegra

Tu suegra, ese demonio con apariencia de mujer, esposa y madre que esconde el mal en su interior. Si no eres capaz de enfrentarte o huir de ella, lee, colabora y comparte en silencio.

7 comentarios:

  1. Me entristece mucho tu historia. Yo jamás tuve relación con mis abuelos maternos porque mi madre no se hablaba con sus padres y es una espina que quedará ahí para siempre. La falta de cariño durante la niñez nunca se olvida.

  2. Que fuerte la historia de tu marido. Yo creo que el amor no se puede dar por obligacion, que tu suegra no estaba obligada a amarlo, pero si a respetarlo, a cuidarlo y a darle un buen trato. Mejor que no la veas tan seguido, para que la quieres en navidades si solo van a ver malas caras

  3. Esto demuestra que no todo el mundo sirve para querer…por dios!!! Si lo mejor que hay en el mundo son los hijos…aunque no sean paridos!!

  4. Como madre no parturienta sólo puedo decir ¡Qué fuerte! (y otras cosas menos halagüeñas que se me ocurren de semejante hijadesumadreasítepudrassolaenunrincón.

  5. La verdad que es muy triste sobre todo cuando tu marido fue un niño. Ahora, y a estas alturas siendo esas personas así créeme que te están haciendo un favor por no estar con tus hijos. Lo malo cuanto más lejos mejor.

  6. No entiendo como se puede criar a un niño y no quererlo, la verdad, esa mujer no tiene entrañas.

  7. Madre mía, es terrible y muy triste lo que nos cuentas…
    Yo tampoco entiendo esa actitud, pero aún entiendo menos la del padre. Pasar de tu hijo de esa manera, dejar que ella lo tenga así. Más que un hijo parece que habían alquilado la habitación a un estudiante desconocido.

¡Comenta y pon a tu suegra a caer de un burro!

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