• ¿Tu suegra nunca le regala nada a tu hijo? ¡Autoabastécete y pasa de ella!

Querida suegra ¡no puedo parir más deprisa!

Imaginaos la situación. Llevaba ya 17 horas de parto, 9 centímetros de dilatación, cuando decidimos avisar a las familias. En buena hora, si lo llegamos a saber, avisamos cuando ya estuviéramos en la habitación. Vinieron mis suegros y mi madre. Mis suegros querían entrar al paritorio, estuvieron esperando cerca de dos horas a que el niño naciera, mientras despotricaban sobre todo el tiempo que estaba tardando… El parto duró 20 horas, menos mal que no se nos ocurrió avisarles cuando llegamos al hospital… Ellos sólo esperaron dos horas en la sala de espera. Cuando di a luz, antes de que vinieran a ver al bebé al paritorio, la matrona me dijo que ni se me ocurriera pasar al niño a nadie, que él necesitaba tiempo de piel con piel conmigo… pues… en cuanto entraron en el paritorio quisieron quitármelo de los brazos… Y yo, por supuesto me negué. Mi suegra, …

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Mi suegra, la defensora del tabaco durante el embarazo

Lo primero felicitarte por el blog, me gusta mucho y me consuela (aunque es muy triste por las demás chicas) saber que hay suegras mucho peores que la mía… Ya lo comenté hace unos días en uno de los posts en los que decía que mi relación con mi suegra siempre fue muy buena, como una segunda madre. Yo vivo a más de 200 killómetros de mi familia y a veces mi madre tenía celos de las cosas que hacía con mi suegra. Todo fue cambiando y empeorando cuando su hija, la hermana de mi marido, se quedó embarazada para mi boda. Mi suegra se desentendió totalmente de sus otros dos hijos (para ella siempre será su hija y luego los otros dos) y empezamos a distanciarnos. Podría contar varias cosas que me ocurrieron en la boda, pero hoy os voy a contar lo que me ha ocurrido desde que …

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Mi suegra y la metamorfosis de Kafka

De buenas a primeras, podríais pensar que este post iba a estar relacionado con la obra de Kafka (que es un poco como El Quijote, parece que Cervantes sólo escribió un libro), pero no. Este post trata de mi suegra, en un intento por entender qué clase de fenómeno científico pasó en su cerebro, para pasar de una suegra ideal a lo que tengo hoy día.

Por supuesto, todo cambió el día que anunciamos en casa de mi familia política que estábamos esperando un bebé. Ese día, lo hemos vivido todas, es como cuando sopla viento sur, que a todo el mundo le da un telele y ocurren cosas inexplicables (a Iker Jiménez le daría para un monográfico de un mes si no fuera por su empeño en hablar de psicofonías mal grabadas). Ese día perdí a mi suegra y se convirtió en un algo incontrolable que nunca más pudo ser domesticado.

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Mi suegra antes molaba. Luego parí

En el testimonio de hoy una nuera que incluso se atreve a declarar eso de “mi suegra antes molaba”. O eso creía. Hasta que tras el primer parto la señora se transformó de mala manera para arruinar la relación que habían tenido anteriormente.

Cuando mi marido y yo éramos novios vivíamos muy cerca, por lo que eso de conocer a la familia precipitadamente era algo inevitable. Aún así, la relación no era estrecha porque él era le primero que huía de su casa a la menor oportunidad. Hasta que no llevábamos 2 años de noviazgo y casi estábamos a punto de irnos a vivir juntos, mi suegra no me invitó a comer por primera vez en su casa.

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