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Mi suegra adefesió a mi novio el día de mi boda

adefesio a mi novioMi marido es el hombre más clásico del mundo. Su fondo de armario pasa del negro al gris y no hay tonalidades fuera de este espectro de colores. Sobrevive con los básicos, con prendas nada estridentes y con pocos artículos pero muy bien seleccionados. Después de 6 años de noviazgo y de su insistencia en que nos casásemos en una ceremonia civil, sencilla y en la que y llevase el vestido que quisiera porque sólo se compraría un traje normal que después pudiera utilizar para su trabajo, nada me hizo sospechar que el novio brillaría más en la boda que yo misma. La cuestión es que su familia parece que se caracteriza por tener algún defecto genético (nada grave ni mortal) por el que son horteras a la hora de vestir. Él parecía haberse librado de este mal, pero resulta que se dejó embaucar y convencer y se me presentó en el altar más reluciente que un farolillo de feria. Esta señora adefesió a mi novio junto a sus familiares y secuaces.

Para mantener un poco el misterio y la emoción de la boda, decidimos ir por separado a comprar nuestros respectivos trajes. Él con su familia y yo con la mía. En nuestro atuendo diario, mi familia ya es conservadora de por sí, por lo que mi vestido era pomposo y de princesa pero sencillo a más no poder. Él sólo confiaba en una de sus tías para que le diera consejo, porque mi suegra sí nació con el gusto perdido del todo. Yo he visto en este tiempo cómo su salón ha pasado de un color marrón con gotelé en gris oscuros, a otro amarillo pollo la mar de molesto. Con el sofá camuflado y a conjunto con la pared. La señora no es que sea santo de mi devoción, pero como era el último recurso posible, allí que se encomendó a ella. Y lo peor es que hasta acabó convenciéndose de que la elección había sido la adecuada.

A día de hoy, ya no sé qué fue lo que me impresionó más: si ese hombre que quería casarse con un traje sencillo de chaqueta y corbata estuviese ataviado con una tela más brillante que la de un disfraz de Frozen, o que se gastase casi el mismo dinero que yo en semejante despropósito.

Pues lo dicho aquello brillaba mucho, mucho. Todo era brilli brilli por todas partes. Desde la chaqueta al pantalón, el chaleco y los zapatos. Claro, en ese primer momento ¿qué le vas a decir? ¿Que hay bodas gitanas con menos artificio del que él llevaba encima? ¿Que no te gusta lo más mínimo? ¿Que eso va a quedar en las fotos de por vida? ¿Que no te quieres casar? Total, que optas por hacer la vista gorda y procurar que al menos haga calor y pueda desprenderse pronto de la chaqueta.

Pero claro, el día de la boda es muy largo y se supone que te casas con un hombre con el que tienes confianza, por lo que el tema de si te gusta o no su traje acaba por salir antes o después. Y no pude evitarlo, le dije que no era de su estilo, que nunca me lo hubiera imaginado así, pero que si él estaba contento, qué más daba, si sólo se lo iba a tener que poner ese día. Pobre criatura mía, creo que de verdad los brillos le habían nublado el entendimiento, o el lavado de cerebro se había producido por mi suegra y sus hermanas en el momento de la elección del traje, porque él lo veía discreto y bien. ¿Discreto? ¡Si hay chalecos reflectantes para llevar en caso de accidente que relumbran menos que eso?

Lo peor es que dado el dineral que se había gastado, aspiraba a rentabilizarlo poniéndoselo en bodas ajenas. Al menos le quedaba algo de cordura porque se dio cuenta por sí mismo de que ese traje no podría llevarlo nunca, jamás, a la oficina por mucha camisa y corbata que le cambiase.

¡Pero es que a bodas ajenas tampoco lo ha podido llevar! Porque si se llega a atrever hubiera parecido el cutre novio en todas ellas.

A día de hoy, creo que siempre ha sido tan clásico vistiendo porque no estaba seguro de sus decisiones y visto el entorno que pudiera haberle asesorado ¡lo mejor era huir de sus consejos! Los trajes de las señoras de su familia… en fin, sólo diré que tuvieron que ir todas a un modisto del pueblo, porque no podían lucir ropa hecha en serie en una ocasión tan especial, y antes de salir de la iglesia ya se les iban deshilachando los modelitos. La selección de colores y los brillos estaban a la altura del traje del novio ¡faltaría más! Menos mal que no soy rencorosa para estas cosas, y que había mucha gente a la que mirar, pero sí me apena que al ver nuestros recuerdos de ese día mi marido no termine de reconocerse ni de encajar en el traje de luces que le eligieron.

Tu suegra

Tu suegra, ese demonio con apariencia de mujer, esposa y madre que esconde el mal en su interior. Si no eres capaz de enfrentarte o huir de ella, lee, colabora y comparte en silencio.

4 comentarios:

  1. No he podido reírme más, mi familia que está aquí al lado mientras lo he estado leyendo me dicen chiquilla de que te ríes! es que desgraciadamente con lo que sale en la tele de los terroristas y demás sé que reírme choca un poco pero es que no he podido evitarlo y yo sólo miraba la pantalla de mi ordenador. La verdad es que tengo una curioridad tremenda por poder ver el traje, porque es que vamos….ole tú que no te lo has tomado mal y sacas el humor de todo ello porque vaya…

  2. No puedo parar de reír al pensar en un novio que vaya más llamativo que uno de una boda gitana. Jajajajajajaja. Y perdona, pero es que he ido alguna boda así, y la comidilla, por siempre jamás en todas las bodas, ha sido esa donde el novio, brillaba más que la novia.
    Por suerte, se ha dado cuenta de que no debe ponérselo nunca más.

  3. Me imagino como iría porque también fui a una boda que el novio brillaba por sí mismo Jajajaja!!!
    Lo de mi suegra más bien fue chantaje total para que el novio fuera con chaqué en vez de con el traje que tenía pensado porque su hijo pequeño iba a estar muy guapo de chaqué ¡leches, pues que se la ponga en la suya! Y al final se salió con l suya porque el novio, padrino y los testigos tuvieron que ir de chaqué a nuestra boda…

  4. Yo estaba segura que mi chico apareceria brillante brillante el dia de la boda. Incluso pense que de blanco porque el muy…!!! Siempre me habia dicho que eso le gustaba. Y resulta que llega el dia y no podia estar mas guapo y con un traje mas clasico y bonito. Pero despues de tsntos faroles estuve buscando las luces y el fallo lo menos 5 minutos antes de decirle que estaba deslumbrante. Yo tuve suerte. Ufff

¡Comenta y pon a tu suegra a caer de un burro!

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