• ¿Tu suegra nunca le regala nada a tu hijo? ¡Autoabastécete y pasa de ella!

How I met your mother ¡mi suegra!

hoe I met your mother mi suegraComo toda historia tiene un inicio les contaré el nuestro. Ya empecé con mi relato creyendo que mi hijo me uniría a mi suegra y hoy me voy a centrar en How I met your mother, pero en plan menos gracioso. Yo venía de un par de desamores, viviendo feliz mi soltería con la idea de estar un tiempo sola y dedicarlo a mis proyectos. Mi pareja pasaba por lo mismo, una decepción. Y ahí estaba la bendita tecnología empujándonos para salir… Supuestamente una salida de amigos después de años de no vernos y desde el momento en que nos volvimos a ver sentimos que no queríamos separarnos nunca más. Quisimos que esa salida fuese eterna, que se detuviera el tiempo, pero no fue así… Él me dejó en mi casa y fue rumbo a la suya. A los 2 días reapareció en mi casa, salimos y me pidió que fuese su novia, y la verdad es que yo quería que lo hiciera desde el momento en que nos volvimos a ver… Vivíamos a varios kilómetros de distancia y sin embargo nos veíamos lo máximo que podíamos… Él iba a buscarme todos los días. Yo vivía sola y la verdad es que eran unas 2 horas de viaje entre su casa y la mía.

Yo le decía que llamase a casa para que no se preocupasen y él cómo no quería que me preocupase no tuvo mejor idea que preguntarme “¿y si me vengo a vivir contigo? Así no te tienes que preocupar cuando me vaya tarde”. Él, tan listo. Le dije que bueno, que estaba bien pero primero teníamos que conocer a nuestros padres (respectivamente). En mi caso llevé a mis papás a comer y les conté que tenía novio y quién era. Ellos lo conocían, pues habíamos estudiado juntos, aunque no en la misma clase, pero él había sido muy popular en la escuela. Llegó, lo presenté y todo bien. Se suponía que iba a recogerme para llevarme a casa de sus padres, pero cuando llegó lo vi muy triste y no quería hablar, solo salir de ahí… Fuimos a caminar y le pregunté qué pasaba y me dijo que su mama había estado revisando mi Facebook.

Le había dicho muchas cosas feas de mí (solo por ver el Facebook): que yo era una parrandera, que andaba de fiesta en fiesta, que si vivía sola qué clase de mujer era (y esto por decirlo de una forma decente). Lo más tranquilo que dijo ese día de mí es que era fea (se me olvidó decir que mi queridísimo es el hermano gemelo perdido de Brad Pitt) … Ya os imaginaréis todos los calificativos que tuvo hacia mí.

Él me contó que le dolió todo lo que le dijo y que no quería llevarme ese día, pues no sabía cómo reaccionaría su mamá. Le dije que no se preocupase, que ya tendríamos tiempo de conocernos. Que tuviese un poco de paciencia porque quizás era difícil para su mamá, pues él aún vivía con ella (aunque teníamos ambos 25 años, no éramos unos adolescentes). A las 2 semanas, él insistió en llevarme a su casa (creo que más por su afán de mudarse conmigo, pues la condición era que primero conoceríamos a los padres) y me dijo: “Te llamo para decirte a qué hora paso a por ti”. Pasó el día, la tarde y nada. Nunca me llamó, hasta que de pronto sonó el móvil: “Estoy camino de tu casa con mis cosas…” Él llegó con un maletín de ropa “es todo lo que llevo” y así empezó nuestra aventura. Hubo una pelea en su casa… de las grandes.

Pasaban los días y yo le pedía que llamase a su mamá. Él me decía que no, que ella tenía un carácter especial y quería que se calmasen las cosas. Llegó el Día de la madre y después de mucha batalla logré que fuese a visitarla. Pero la Sra. seguía hablándole muy mal de mí, que era de lo peor etc., etc., etc. Obviamente, con esos ánimos él jamás querría llevarme y yo tampoco insistí… Todo ese tiempo le decía que los llamase, que fuese a visitarlos. Renegando lo hacía, pero sí pasaba mucho tiempo sin que se vieran. Hasta que un día fue y su papá le dijo que quería conocer a la mujer que había conquistado el corazón de su hijo. Él le pidió que por favor me tratasen bien, que no quería problemas y bueno, con todas “las medidas de seguridad” fui a su casa.

Me presentó, fueron muy cordiales aunque la doña no me quitaba la mirada de encima, mi novio no me dejaba ni un segundo sola, hasta que tuvo que ir al baño, y en ese momento la Sra. me llamó a un lado y me dijo que deseaba mostrarme la casa. Me puse de pie, estuvimos viendo la casa, ella me decía los planes que tenían para esa casa, que su idea era que cada hijo construyera un piso y vivieran juntos. Hasta que me armé de valor y le dije:

“Sra, ¿usted cómo habló de mí sin conocerme? ¿Por qué le metió tantas ideas a su hijo sobre mí?”. Le reclamé todo lo que había pasado, a lo que ella me dijo que esas cosas ella se las dijo a su hijo, que él no tenía por qué decirme nada y que bueno las madres quieren una princesa para sus hijos, (Auch) que siempre buscan lo mejor para ellos (doble auch), y que bueno ella decía lo que pensaba y que no quería que su hijo sufriera.

Yo le pregunté por qué no esperó a conocerme y a tener un juicio sobre mí. Se me saltaron las lágrimas, pues sé que mi pareja me ama pero después de que su mamá le dijo tantas cosas de mí, la forma en que me miraba cambió. Y no porque yo fuera una mala persona, porque nosotros nos contamos todo lo que necesitábamos decirnos de nuestro “pasado” (por decirlo de alguna manera), sino porque la persona que le dijo todas esas cosas que pensaba, no fue cualquier persona, fue su madre y a mí me dolió la forma en que cambio su modo de mirar hacia mí. La madre, después de todo lo que yo le dije, propuso hacer borrón y cuenta nueva, ya que él había decidido estar conmigo. Pues nada podía hacer… ya me irían conociendo… En eso sale mi novio a buscarme y me encuentra con los ojos llorosos y así es que pregunta a su mamá “¿qué le has hecho, dime qué le has hecho?”. “Nada hijo, pregúntale. Yo le dije que todo estaba bien y que no pasaba nada”. En fin, nos fuimos a casa y lógicamente no fue borrón y cuenta nueva. Pero ya os seguiré contando en un siguiente desahogo.

7 comentarios:

  1. Y yo quejándome de mi suegro, nunca me ha hablado, cuando empecé a ir a su casa no me hablaba, cuando me casé con su hijo siguió sin hablarme (que conste que nunca ha pasado nada, es que se ha negado a hablarme desde un principio, y yo, pues hago lo mismo…) y después de tener a mi hija, nos ignora a las dos. La niña tiene dos años casi y todavía ni la ha cogido en brazos, ni la ha dado un beso, ni nada de nada. Todos los fines de semana comemos en su casa y simplemente el hace como que no estoy y a mi no me queda otra que hacer lo mismo. Lo que me jode es por mi hija, sus dos primos andan por ahí cuando vamos a casa de mis suegros y a ellos si les habla, muchas veces para echarles la bronca, también es verdad, pero por lo menos no les ignora. De mi suegra no tengo ninguna queja en especial pero mi suegro… tela

  2. De verdad que hay casos que son pa’ mear y no echar gota. Vaya tela.

  3. Lo bueno es que tu pareja está de tu parte que parece que no, pero cuesta mucho que un hijo tome partido entre madre y pareja. En fin, una pena que existan estas mujeres castradoras….

  4. Ufff, justo ayer le decía a mi suegra… que suerte tengo!!! Pienso en vuestras historias y me doy con un canto en los dientes por tenerla a ella. Como todas las personas es algo especial en sus cosas, pero yo también sé que yo soy una persona de armas tomar. Pero aún así, nos llevamos de fábula y este tiempo que mi marido ha estado en paro, ha intentado ayudarnos en todo lo que ha podido y eso es de agradecer.

    Saludos y ánimos!

  5. Pingback: Mi suegra me hizo brujería

  6. Pingback: Mi suegra y su dimensión desconocida - Tu suegra

¡Comenta y pon a tu suegra a caer de un burro!

  • ¿Necesitas más apoyo,consejos y trucos para lidiar con el bicho? Más literatura sobre suegras