• ¿Tu suegra nunca le regala nada a tu hijo? ¡Autoabastécete y pasa de ella!

Mi suegra ha dejado su trabajo y ha malgastado todo su dinero ¡tengo miedo!

malgastado dinero suegra insolvente

Mi suegra siempre fue una mujer muy trabajadora, incansable, con buenos ingresos debido a las horas extras y los turnos nocturnos que hacía en la empresa en la que trabajaba. Llevaba toda la vida en su trabajo, lo conocía de cabo a rabo, los compañeros la apreciaban y los superiores la valoraban. Y un día, al nacer su primer nieto, decidió que ya no quería trabajar más. Es una mujer joven, la edad de jubilación le queda muy lejos, y pese a su buen sueldo nunca ha ahorrado nada. No ha vivido entre lujos, pero pequeños gastos aquí y allá han hecho que no tenga ni un céntimo para afrontar su nueva situación. Mi suegra estaba un poco tocada de salud, y aprovechando que la empresa cambiaba de dueños y que se estaban gestionando despidos, prejubilaciones y cambios de puestos, decidió apalabrar su salida del trabajo con la idea de que podría pedir una pensión por incapacidad para trabajar, justificada con sus problemas médicos. La empresa se portó bien con ella, aunque no le recomendron tirar por estos derroteros. Le propusieron cambiarla de puesto, a otro en el que su estado físico se resintiera menos, pero ella no quiso aceptar. Sólo quería tener todo el tiempo del mundo para estar con su nieto.

Tuvo suerte, y al pactar el despido le tocó una indemnización de escándalo, equivalente a unos 5 años de su sueldo. Con eso, y con un poco de moderación en el gasto, se suponía que iba a tener para seguir pagando su hipoteca, comer y vivir muy dignamente mientras empezaba su periplo para que le concediesen la incapacidad para trabajar y una paga de por vida.

Pero esto no ha sucedido. Ha ido de un tribunal médico a otro y ninguno la ve tullida como para no haber seguido desempeñando su actividad en la empresa en la que estaba. Para ella ha sido un mazazo, porque estaba súper convencida de que lo lograría fácilmente. Pero es que el cuento no acaba aquí.

En lugar de ser previsora y ahorrar por si no lograba vivir del estado y de su falso estado de pésima salud, se ha pasado año y medio de entradas y salidas, de viajecitos, de compra de regalos y excesos para ella y toda su familia. Y todos le reían la gracia y la dejaban gastarse lo que tenía, pero que no le duraría eternamente. Con lo cual, la noticia de que no obtendrá la incapacidad se ha unido a la tragedia de que pasado poco más de un año, no le queda ni un céntimo de aquella indemnización. No puede pagar la hipoteca, ni los gastos de su casa, ni comer. Ahora, aspira a que le otorguen la ayuda para mayores de 50 años, pero eso se queda en nada con la de gastos que tiene.

La solución pasa por irse a vivir con sus hijos, cerrar su casa a cal y canto, y sentarse a esperar a la edad de jubilación. Uno de mis cuñados ha sido el primer agraciado con la papeleta del gordo (que para eso ha sido el que más dinero le ha sacado para sus hijos en tonterías y pijotadas que no necesitaba). Pero seguro que seguirá rotando de casa en casa y acabará en la mía. ¡Con la de veces que le dijimos que lo que se proponía era una locura!

Pues ahora nos tocará pencar como a los demás. Seré una egoísta, pero me parece fatal que haya gastado todo lo suyo y que ahora no tenga donde caerse muerta. Sin embargo ¿qué vamos a hacer? ¿Dejarla dormir en la calle? Porque para completar esa ayudita del gobierno que cree que va a conseguir (y ojalá así sea) se le ha ocurrido otro plan aún mejor: alquilar su piso a una familia de inmigrantes sin papeles, cobrarles en negro y así no tener que declarar esos ingresos y que no peligre la ayuda para parados. ¡Es que no damos crédito! No sale de un follón para meterse en otro y mientras tanto invade las casas de toda la familia.

Por si fuera poco, ahora ha caído en depresión. No quiere salir de casa, no quiere ocuparse de los nietos por los que ha arruinado su vida… el panorama es desesperante, y lo peor es que no vemos salida a este cuadro. No es una mala suegra, pero sinceramente, nuestras vidas ya no van a ser como antes, ni nuestra casa tendrá la intimidad que tenía.

Tu suegra

Tu suegra, ese demonio con apariencia de mujer, esposa y madre que esconde el mal en su interior. Si no eres capaz de enfrentarte o huir de ella, lee, colabora y comparte en silencio.

3 comentarios:

  1. Vaya tela!! Menudo panorama tenéis. Y lo de buscar otro trabajo, ¿no lo contempla la señora?
    Tengo una tía con poco más de 40 años, tiene angina de pecho y a veces le dan muy fuerte. Lleva así ya unos años. Ella trabajaba en una oficina, de contable, y ni con esas puede con su cuerpo. Ni en su casa. Ha pasado por todos los tribunales posibles y no le han dado ni la parcial… no te digo más! Y lo de mi tía es para verlo, que la pobre no puede dar paseos si no va a paso de tortuga porque puede acabar otra vez ingresada.
    En fin… Mucho ánimo con tu suegra y toda la situación. Besos

  2. Ay, yo es que soy de la opinión de que dos mujeres en casa.. Malo. Pero tanto suegra como madre eh, yo no viviría con ninguna de las dos. Que me llamen egoísta pero yo quiero vivir con mi marido e hijos, tener mi íntimidad, poder ir en bolas si quieres por la casa o tener una tarde improvisada de pasión en el sofá.
    No te digo que no vayas a cuidar de los abuelos cuando sean mayores o se queden solos pero es que hablamos de una mujer de 50.. Y al final, mal rollo. Tu dices blanco, ella negro. Es tu casa, puede sentirse no bienvenida o al contrario, la dueña. Ay, es que no lo veo, cruzo los dedos!

  3. Uff!! Vaya papeleta tenéis todos. Sé que no es lo mismo pero mi abuelo materno vivía con nosotros desde que mis padres se casaron (justo al poco enviudó) y hasta que falleció. Te digo que la convivencia no es nada fácil porque incluso a veces se nos juntaba tambien en casa mi abuela paterna y entonces ya teníamos montado el espectáculo todos!
    Mis padres no supieron lo que era estar solos hasta que falleció 15 años después

¡Comenta y pon a tu suegra a caer de un burro!

  • ¿Necesitas más apoyo,consejos y trucos para lidiar con el bicho? Más literatura sobre suegras