• ¿Tu suegra nunca le regala nada a tu hijo? ¡Autoabastécete y pasa de ella!

Mi suegra cree que mi casa es suya

mi suegra cree que mi casa es suyaLa culpa es de mi pareja, porque sabiendo cómo es su santa madre y la de jugarretas que le había hecho previamente con el tema del dinero desde que se fue de casa, volvió a meter la pata cuando nos casamos y decidimos comprarnos un piso. Mi suegra es una mujer que todo lo compra con dinero. Cree que con mejores regalos, pagando lo que gastan todos los de su entorno y satisfaciendo cualquier capricho que tenga un precio en euros, podrá tenernos a todos a su disposición y a sus pies. No entiende los regalos como un símbolo de buena voluntad o como un detalle hacia otra persona, sino como una inversión de futuro, a fin de poder entrometerse y creerse la propietaria de lo regalado para siempre jamás. A su hijo, lo ha estado tratando así con todos los regalos que le ha hecho desde la niñez, si bien la gota que colmó el vaso fue cuando le dijo que le regalaría el coche que quisiera, costase lo que costase. Él eligió un modelo normal, aunque los había más baratos, pero nada de grandes lujos (un Ford Focus normalito y sin extras).

Tras una discusión unos meses después, mi suegra, que era titular de la cuenta bancaria de mi entonces novio, le sacó hasta el último céntimo de la cantidad que ella había abonado por el coche. Que era todo lo que él había logrado ahorrar en sus primeros 4 años de trabajo durante la juventud. Lo dejó sin nada de la noche a la mañana.

Esto supuso un antes y un después en una relación que ya había estado deteriorada prácticamente dese siempre. Desde aquel día, mi pareja apenas le hace una llamada telefónica por compromiso, sólo para saber si sigue respirando, cada varios meses sin tener noticias de ella, y vamos de vacaciones una vez cada 2 años para que el niño mantenga el contacto. Pero nada más. Por nuestros trabajos, solemos cambiar bastante de residencia, pero hace 5 años nos establecimos en una ciudad en la que tenemos perspectivas de establecernos para siempre y nos lanzamos con la compra de un piso. Teníamos claro que invertiríamos todos nuestros ahorros para tener una hipoteca lo más reducida y corta posible, pero mi suegra se enteró de nuestros planes e insistió en liberarnos de la carga de una hipoteca prestándonos ella el dinero que nos faltaba para la compra. ¡Un súper regalo! Pero viniendo de ella sabíamos que estaría envenenado, y aunque era una oferta muy tentadora (¿quien quiere pagar una hipoteca e intereses de por vida al banco, pudiendo tener tu casa pagada al instante?), lo rechazamos. Preferíamos vender nuestra alma a los tiburones financieros antes que a mi suegra.

Empezamos con el papeleo de la compra-venta y cuál no sería nuestra sorpresa cuando un día mi pareja descubrió que su madre le había ingresado todo el dinero que nos faltaba para hacernos con la casa sin decir nada. Allí estaba nuestra cuenta, de lo más boyante y a una sola firma de poder comprarnos nuestro hogar.

Y claro, pese a mis consejos, los de sus hermanos y los de su padre para que no aceptase el regalo, mi marido cayó en la trampa y aceptó el dineral. Desde ese día pasó lo que ya preveíamos, que mi suegra se cree que mi casa es suya y que puede hacer y deshacer a su antojo. Por una parte, es una suerte que viva a 800 kilómetros de nosotros, pero jubilada y con todo el tiempo libre del mundo, no tiene reparo en coger el avión y plantarse en nuestra puerta sin avisar. Eso sin contar las decenas de llamadas semanales para recordarnos que estamos en deuda con ella y que todo lo que tenemos le pertenece.

Cuando se presenta por sorpresa, critica la decoración, los pocos arreglos que hemos hecho en la casa durante este tiempo y el que no le tengamos una habitación preparada para sus sagradas visitas. Tanto nos ha cansado la situación que llevamos 6 meses sin tener ningún tipo de contacto con ella y hemos decidido empezar a devolverle el dinero que nos prestó en cómodos plazos, para ver si así se olvida un poco de nosotros y de aquí a 40 años se normaliza nuestra situación familiar. Es una tortura vivir de esta manera y no sé cómo siempre nos dejamos embaucar. Ahora no sabemos cómo continuará la historia: si se dedicará a recibir mensualmente nuestro dinero y se desentenderá de nosotros o si proseguirá con el acoso y creyéndose la dueña de estos dominios de por vida.

Tu suegra

Tu suegra, ese demonio con apariencia de mujer, esposa y madre que esconde el mal en su interior. Si no eres capaz de enfrentarte o huir de ella, lee, colabora y comparte en silencio.

2 comentarios:

  1. Ufff.. es una situación difícil, pero tenéis que ser más listos que ella!
    Yo lo que haría, si la relación está ya tan deteriorada que no hay vuelta atrás y si tenéis claro que lo que hace es sólo por su propio beneficio, seria lo siguiente:
    No le devolvería ni un duro, y menos sin un notario por el medio porque al final creo que es dinero perdido ya que puede que a ella de poco le valga y posiblemente cuando acabéis de devolvérselo todo ella ya no esté en este mundo.
    Yo vendería el piso en el que estáis ahora y me compraría otro sin decírselo a nadie. Lo peor que os puede pasar es que no le guste mucho vuestra jugarreta, pero ya se sabe que no hay mal que por bien no venga…

    Mucho ánimo! Y disfrutad de esa libertad de vivir sin hipoteca 😀

  2. Mi situation es muy parecida a la tuya. Mi suegra nos compro la casa donde vivimos y nosotros le damos dinero cada mes. Ella se siente parte de esta familia y no puede dejar de decir que el cuarto de huéspedes es su cuarto y que el baño auxiliar es su baño. Viene cada que se le antoja, también vive lejos pero no tiene problemas en pasar toda la noche en un autobús para llegar y estarse 2 días. A veces, viene sin que su hijo esté aquí, así que es a mi a la que le toca estarme con ella. Cuando viene ella cocina y se apodera de la casa. Tiene en mi casa una caja llena de maquillaje, cremas, etc que me estorba muchísimo. La diferencia es que mi esposo no ve problema alguno que la señora quiera venir cada vez que se le antoja. En varias ocaciones me llama a decirme que viene para acá sin consultarme, sin saber si yo tengo algo que hacer o que simplemente no quiero que venga m. Mi esposo viaja mucho y a veces en el mes no tengo fines de semana para compartir con él y justo cuando el descansa a la señora le da por venir. Ninguno de los dos le sabe decir que no queremos que venga. Nos trata como niños y no sé cómo ponerle límites. Ahora mismo no tenemos dinero para pagarle lo que le debemos de la casa, aunque siento que sería igual, ella siempre se va a sentir dueña de la casa y con derecho de hacer y deshacer.

¡Comenta y pon a tu suegra a caer de un burro!

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