• ¿Tu suegra nunca le regala nada a tu hijo? ¡Autoabastécete y pasa de ella!

Mi suegra no entiende de regalos (y nosotros pagamos las consecuencias)

suegra no entiende regalosDice la leyenda que mi suegra ha sido siempre de regalar bien poco. En cuanto los niños estaban creciditos, se acababa el chollo. Daba igual que fuesen hijos propios, de familia cercana y mucho menos ajenos. Cuando conocí a mi pareja, yo estaba ya criadita y no era una niña a la que tuviera la obligación de agasajar y sorprender. Estudiaba y tenía un trabajo a media jornada, una familia normal y no andaba necesitada de nada. Pero no sé si sería porque en aquella época atravesaba una racha económica boyante o porque le entró la neura consumista, el caso es que se pasó algunos años (pocos) haciéndonos regalos de navidad. Tan pronto como le entró esta fiebre se le fue. Y ya no tenemos recuerdo de cuándo fue la última vez que nos premió con algo. No me parece mal, porque cada uno hace con su dinero lo que quiere y celebra lo que le da la gana, pero sí me siento algo extraña comprando presentes en todas las celebraciones sabiendo que a nosotros nunca más nos van a sorprender con nada. Me encanta pensar los regalos, anticiparme y entregarlos, pero como humana normal, también me gustaría que tuvieran un detalle con nosotros de vez en cuando.

El caso es que a mi suegra se le notaba la poca maña en esto de regalar. Claro, de tan poco practicar, nunca jamás acierta con sus compras. Os dejo una muestra de sus regalos estrella.

-El discman. Cuando toda la humanidad llevaba ya casi una década usando el iPod o cualquier otro reproductor de MP3 o MP4 ¿cómo sería ella capaz de encontrar una tienda de electrónica en la que le vendieran un discman a precio de oro? Oye, pues la encontró, y la oferta le pareció tan buena que compró 5 para diferentes familiares. Y no contenta con el dineral que le estaban robando por un trasto que ya nadie utilizaba, se adelantó varios meses a la navidad por lo que cuando lo recibimos ya no había forma de cambiarlo aunque fuera por una tostadora (o casi por media nevera, por lo que pagó por él). Estaba convencida de que esto era un invento ideal para pasar nuestros ratitos como pareja joven y enamorada. Creo que aún sigue en su caja original. Quizás podamos venderlo como reliquia valiosa de aquí a unos años.

– La cortadora de fiambres. ¿Sabéis la de trastos de cocina que existen en el mercado que sólo pueden hacer una función y te ocupan tres cuartas partes de la encimera y la mitad de los armarios? Pues la cortadora de fiambres de mi suegra es una de ellas. Ya sé que la juventud se caracteriza por su afición a la comida rápida y sus pocas destrezas culinarias, pero como mala cocinera os digo que si debéis agasajar a alguien con un artículo de hogar, no elijáis precisamente este. Ahí está también, sin ticket de regalo, sin posibilidad de cambio y cogiendo polvo en un mueble. ¡Si es que además en el supermercado ya te lo venden todo en cómodas lonchas! Y éramos dos personas en casa que no podíamos comprar el cerdo entero para trocearlo, porque se nos pondría malo antes de haber acabado siquiera con una pata.

-El Sing Star. Mi pareja se independizó con su amada Play Station bajo el brazo. A mí no me apasionan los videojuegos pero reconozco que este con sus micrófonos tenía su gracia y no se parecía en nada a todos los que había conocido hasta esa fecha. Tan emocionada estaba con el descubrimiento, que mi madre, la detractora mayor del reino y contraria a gastar dinero en videojuegos, cedió y nos compró una de estas versiones de canciones. Lo repetimos por activa y por pasiva durante el mes de noviembre y el de diciembre: mi madre nos compraría ese antojo para navidad. Pues aún así, mi suegra se plantó el día de Reyes con el mismo videojuego. Y claro, el otro ya lo llevábamos usando semanas.

-Los regalos para los niños. Mi pareja y yo nos hemos acabado reproduciendo después de años juntos. Tenemos 2 niños ahora. Cuando llegó el primero casi podía entender que mi suegra no diese pie con bola con los regalos. Sus hijos ya eran grandes, habían pasado muchos años desde sus últimas compras para bebés y lo de pedir nuestra opinión, o consejo a las dependientas o fiarse de la edad recomendada en la caja del juguete, no va con ella. Lo más raro que nos hemos encontrados es con un correpasillos el día del parto y posteriormente con un sonajero para 0 meses cuando el niño ya tenía año y medio. ¡Todo al revés! Con el segundo no ha mejorado la mujer. Compra zapatos de un número y los calcetines 3 veces más pequeños (que digo yo que si sabe que el niño tiene un 24 de pie no puede tener un 15 de calcetines…).

No paramos de repetir que no hace falta que les compre nada. Casi puedo decir que, por suerte, en nosotros ya no se fija para hacernos regalos y sólo se centra en los niños, pero aún así mete la pata una vez tras otra por no ceñirse a las recomendaciones. Creo que nos esperan años de aventuras en cumpleaños y navidades con mi suegra.

Tu suegra

Tu suegra, ese demonio con apariencia de mujer, esposa y madre que esconde el mal en su interior. Si no eres capaz de enfrentarte o huir de ella, lee, colabora y comparte en silencio.

Un comentario:

  1. Mi hijo tiene casi dos año y mi suegra, nunca, nunca, le ha hecho un regalo, ni de cumple, ni de navidad, ni por nacimiento, nada. ;( A mí me dio unas mantas bordadas cuando me case y hasta el día de hoy no recuerdo que le haya regalado nada a mi esposo… así que ya no lo tomo personal…

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