• ¿Tu suegra nunca le regala nada a tu hijo? ¡Autoabastécete y pasa de ella!

Mi suegra y la metamorfosis de Kafka

De buenas a primeras, podríais pensar que este post iba a estar relacionado con la obra de Kafka (que es un poco como El Quijote, parece que Cervantes sólo escribió un libro), pero no. Este post trata de mi suegra, en un intento por entender qué clase de fenómeno científico pasó en su cerebro, para pasar de una suegra ideal a lo que tengo hoy día.

Por supuesto, todo cambió el día que anunciamos en casa de mi familia política que estábamos esperando un bebé. Ese día, lo hemos vivido todas, es como cuando sopla viento sur, que a todo el mundo le da un telele y ocurren cosas inexplicables (a Iker Jiménez le daría para un monográfico de un mes si no fuera por su empeño en hablar de psicofonías mal grabadas). Ese día perdí a mi suegra y se convirtió en un algo incontrolable que nunca más pudo ser domesticado.

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¿Tu suegra se opuso a tu boda?

Esto solo es la guinda, porque en los casi 10 años que llevo con mi pareja me las ha hecho a millones.. jejejejeje. Eso sí, bastante tengo ya por aquí liada como para que mi familia política lo lea y sepa que he sido yo la que ha escrito esto así que… mejor anónimo. Cuando una deja su casa, su ciudad, su familia, para irse a vivir con otra persona espera encontrar una nuevo hogar que la acoja y la apoye, ya que está lejos y empezando en un lugar nuevo. Eso es lo que yo creía pero… ¡¡¡ilusa de mí, no es lo que me encontré!!! Allí me planté yo, con un trabajo nuevo (nada de ir a que un hombre me mantuviera) y mucha ilusión. Deseando caer bien a mi nueva familia y ayudar en todo lo que pudiera. Al principio todo parecía que iba bien, es cierto que yo pasaba poco tiempo con ellos, ya que mis turnos hacían que no coincidiéramos. Hubo comentarios que pensé que no iban con malicia o que los hacían sin haberse dado cuenta. Yo era feliz con mi chico y nadie me lo iba a estropear.

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El día que escuché lo que ni quería ni debía

Hoy tenemos otro testimonio anónimo con una tremenda confesión “mi suegra no quiere a mi hijo”. Cree que no debería haber nacido y esta nuera se enteró de rebote. ¡Ay, qué de suegras bichos hay por ahí ocultas!

Mi relación con mi suegra era excelente hasta que nació el niño. Entonces ella sacó su lado autoritario y empezamos a chocar en todo. Pero hubo un día, que jamás olvidaré, que para mi cambió ya para siempre nuestra relación. Era verano y mi marido la había llevado a otra ciudad a hacer algunos recados, yo me había quedado en casa y a la vuelta pararían para ver al niño, ya que ella vive a 35 km. y estamos tan lejos que jamás puede venir a verlo (modo ironía on).Entonces me llamó, para avisar de que venían en media hora. Pero a los 5 minutos me volvió a llamar. En un minuto me di cuenta de que no había sido intencional, seguramente mi suegra le había dado a la rellamada sin querer. Estaban hablando de mí y de mi hijo.

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Mi suegra antes molaba. Luego parí

En el testimonio de hoy una nuera que incluso se atreve a declarar eso de “mi suegra antes molaba”. O eso creía. Hasta que tras el primer parto la señora se transformó de mala manera para arruinar la relación que habían tenido anteriormente.

Cuando mi marido y yo éramos novios vivíamos muy cerca, por lo que eso de conocer a la familia precipitadamente era algo inevitable. Aún así, la relación no era estrecha porque él era le primero que huía de su casa a la menor oportunidad. Hasta que no llevábamos 2 años de noviazgo y casi estábamos a punto de irnos a vivir juntos, mi suegra no me invitó a comer por primera vez en su casa.

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Tu suegra y sus regalos inservibles

Si os hablase de los regalos que mi suegra le hace al niño, el post se acabaría aquí. No, no os hablaré de ello precisamente. Os hablaré de los pocos regalos y además poco acertados que le hace, y de como después me pide que se los devuelva. ¿A qué os ha sorprendido esto último? He de admitir que cuando nació mi hijo me regaló algo de ropita y además bonita. Varios conjuntos y patuquitos de recién nacido. Creo que estaba enferma en ese momento porque fue la única vez. No me quejo de los regalos, no son obligatorios y tampoco los necesito. Mi queja va por otro camino.

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