• ¿Tu suegra nunca le regala nada a tu hijo? ¡Autoabastécete y pasa de ella!

Yo tenía una suegra perfecta ¡hasta que se instaló en mi casa!

suegra perfecta no existeCuando mis amigas y conocidas despotricaban acerca de su mala relación con sus suegras, yo siempre decía que daría el brazo derecho por tener a la mía cerca, porque para criar a mi hija sólo estamos su padre y yo, y no tenemos a más personas cerca que nos puedan echar una mano en caso de necesidad. Mi suegra es andaluza, y siempre ha sido un cielo de persona, conmigo y con mi criatura. Era la suegra perfecta. Las vacaciones en su casa son perfectas y nunca había tenido ningún motivo para quejarme de ella. Así hemos pasado muchos años. Mi entorno vivía infeliz y en un drama constante a causa de sus madres políticas y yo no era capaz de entender que esas señoras pudieran sacarlas tanto de quicio. Y entonces se produjo el hecho. Que no fue ni más ni menos que el notición de que mis suegros se me venían a vivir a casa durante 8 días con la excusa de celebrar el cumpleaños de la niña. Ya veis, 1.000 kilómetros en un salto para un cumpleaños infantil ¡que no se diga que no se desviven por su nieta!

Al principio viví la noticia hasta con alegría. Me esmeré un poco en adecentar la casa, porque con una suegra andaluza ya se sabe que la casa debe brillar como los chorros del oro. Y hasta pensé que después de 3 años de ser padres sin un minuto de tregua, esto supondría todo un descanso, tendría un rato para hacer cosas sin la niña, descansar, ir a hacerme la manicura o a la peluquería. El día de la llegada todo fue bien, pero en pocas horas empezaron a desatarse una serie de diferencias irreconciliables que me han hecho desear que mis suegros abandonaran mi casa para no volver jamás.

El primer problema grave se nos planteó cuando encendió la tele y vio que no encontraba Canal Sur entre los canales. Le expliqué pacientemente que no tenemos televisión por satélite y que al estar fuera de su comunidad autónoma no lo iba a poder ver. Y ella erre que erre con que cuando ve el programa de Juan y Medio siempre llama gente de fuera, hasta de Cataluña y del extranjero, y de más allá.¡Cómo no se va a poder ver el Canal Sur en mi casa!

Bueno, hasta aquí todo normal. Puede que no entienda cómo va la tecnología televisiva y nadie se ha muerto por esto. Pero enseguida empezó a opinar sobre cuestiones de nuestra vida diaria que ya empezaron a tocarme la moral.

En una de estas apasionantes disyuntivas, tuve que explicarle por qué en casa yo no plancho la ropa (porque no me da la gana) y por qué le pongo a la niña los mismos pantalones dos veces seguidas aunque tengan manchitas diminutas en las rodillas. Lo sé, para ella la limpieza es lo primero, pero entre el trabajo, la niña, la casa y el perro, a mí no me da la vida ni para fijarme en las diminutas manchitas. Me dice las que tienen suegras malas de verdad, que esto de que llegue a casa y lo primero que haga una suegra sea mirar si hay ropa en el cubo para lavar o para planchar es bastante habitual, pero yo sólo quería una suegra que me ayudara un poco con la niña, no que se convirtiera en mi esclava y que encima cuestionara mi forma de llevar la casa

Después tuvimos otro enfrentamiento por el menú y los horarios de las comidas. Aquí comemos temprano, y ella no concibe la comida antes de las 3 de la tarde, por lo que vamos descuadradas del todo. Mientras aún no ha hecho ni la comida, ya está planeando lo que hará para la cena ¡y esto me enciende! Vamos a dejar la comida bien hecha y ya veremos qué pasa en el futuro. También cree que soy una mala mujer porque ceno con la niña y no esperamos a que llegue su padre del trabajo. A su hijo lo dejamos cenar sólo, y eso le ha parecido un desprecio muy grande.

Además, para mi suegra, una comida si no está frita se ve que no es alimento suficiente. Hasta los macarrones, después de hervidos, los tiene que pasar por el aceite en la sartén.

También discutimos porque yo aprovecho el rato de llevar y traer a la niña del colegio para pasear al perro. El trayecto son 20 minutos y la niña no es inválida, pero mi suegra insistía en que tendría que llevarla en brazos o que en caso de que se cansara, no podría manejarme con ella y con el perro. Entiendo que para ella esta poca actividad física sea lo normal, porque sus otros dos nietos no bajan ni a por el pan porque se cansan y tienen un sobrepeso evidente con solo 6 años, porque mi cuñada los lleva en brazos y en coche a todas partes. ¡Pues yo me niego!

El caso es que por fin se acabó la visita, y hasta que no se repita de nuevo creo que todos estos malos pensamientos los acabaré olvidando. Pero la experiencia me ha servido para empatizar con las demás y vivir en primera persona por qué las suegras tienen esa mala fama ¡porque se meten en todo y se la merecen!

Tu suegra

Tu suegra, ese demonio con apariencia de mujer, esposa y madre que esconde el mal en su interior. Si no eres capaz de enfrentarte o huir de ella, lee, colabora y comparte en silencio.

4 comentarios:

  1. Entiendo todo lo que dices. Mis suegros viven a 9 mil km de distancia, así q cuando vienen se quedan en nuestra casa por dos semanas o más. Es muy difícil, yo me vuelvo loca.
    Y lamento decirte que ella no va a cambiar. Ellas se quedan tan anchas pensando que nosotras queremos oír sus opiniones. Como fastidia tener que dar explicaciones de todo o que no se callen ninguna opinión.

    Que nunca se te olvide q es tu casa y que si no les gusta el modo en que la llevas, pues que pena. Yo lo que hago es poner límites y no dejar q mi suegra haga nada, absolutamente nada de las cosas de la casa, porque si la dejó, no respetara mi espacio.

    Y no me ha importado que yo este ocupada todo el día cuando ellos vienen, pierdo más si la dejo hacer cosas en casa, de verdad.

    Ahora deseame suerte que la tengo aquí en casa por dos semanas.

  2. mamirecientecuenta

    Mi suegra y yo nos llevamos bien. Y una de las razones, siempre lo he dicho, es porque no pisa mi casa. A mi no me llega la vida con tantas cosas y siempre está la casa manga por hombro. Si ya cuando la ve mi madre y me suelta una perla, pienso… ufff, menos mal que es mi madre, imagínate si eso viniera de la suegra. Parece que a veces no se den cuenta de lo que tenemos encima.
    Yo tampoco espero a mi marido para cenar. Porque si no, tendría que cenar e irme a la cama y no es plan.
    La verdad es que es mejor que cada uno esté en su casa y Dios en la de todos, como dice mi abuela. Jajajaja

    Saludos

  3. Uffffffffffff mi mayor pesadilla sería esa, que mi suegra se viniera a mi casa.. no la aguanto fuera como para tenerla un par de días conmigo..jejejeje

  4. Yo ni suegras ni madres quiero en mi casa xDDDD

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