• ¿Tu suegra nunca le regala nada a tu hijo? ¡Autoabastécete y pasa de ella!

Mi suegra saboteó mi boda

mi suegra saboteó mi boda

Menos mal que decidimos casarnos por voluntad, planeando la boda que casi quisimos y que en el fondo no nos afectaron mucho los contratiempos derivados de la presencia de mi suegra y sus familiares en nuestra boda. Pero lo cierto es que estoy convencida de que mi suegra saboteó mi boda. No sí si queriendo o son proponérselo, pero nos hizo pasar por una serie de situaciones que querríamos olvidar, aunque a día de hoy yo aún no puedo hacerlo. Todo empezó cuando anunciamos que nos casaríamos. Queríamos un enlace sencillo y en la intimidad. Quizás reservar algún hotel rural y hacer una ceremonia civil con nuestros padres y hermanos. Y punto y final. Pero mi suegra (y también mi madre, no lo negaré) puso el grito en el cielo porque pensábamos hacer esa ridiculez de celebración.

De hecho, le faltó tiempo para contarle nuestros planes de tontos a sus hermanos, que nos llegaron a amenazar diciendo que si no los invitábamos se acabarían enterando de dónde sería el enlace y dónde la celebración, se vestirían de fiesta y si era necesario se pagarían un menú igual y se sentarían en la mesa de al lado.

Con gente que se auto invita de esta forma cuando les dejas claro que no es lo que a ti te hace ilusión (o lo que te puedes permitir) hay poco que razonar. Así es que cambiamos de idea para no tener que vivir semejante situación en un día tan señalado, y ampliamos el cupo todo lo que pudimos, pese a no estar de acuerdo.

Aún así, mantuvimos la idea de una boda sencilla, con menú sencillo y todo con precios muy ajustados. No queríamos que la boda fuera un negocio, porque en plena crisis y con la familia sin poder pagar ni la hipoteca muchos meses, la idea era que viniesen pero que nosotros pudiésemos correr con todos los gastos. Si tenían el típico de talle de regalarnos algo o de intentar pagar el precio de su cubierto para colaborar, pues perfecto. Pero si no, tampoco nos íbamos a endeudar de por vida con el banco por una fiesta de un día.

Curiosamente, toda esta familia de mi suegra que vive siempre al borde del precipicio económico, decidió aquel año tirar la casa por la ventana, hacer uso del crédito de sus tarjetas y pagarse un mega viaje multitudinario (fueron decenas de persona de periplo) a un exclusivo resort del Caribe. Todo perfecto, si no fuera porque incluso mi propia suegra se plantó el día de la boda sin dinero para hacernos un regalo.

Puede que la boda de su hijo le hiciera menos ilusión que el viaje, pero en fin, que con toda la vida que había vivido y la que le quedará por vivir, decidió hacer el recorte presupuestario justo de nuestra boda.

Regalo no nos iba a hacer, pero presupuesto para traje de fiesta sí tenía pensado. No le valía cualquier traje de alguna cadena de tiendas. La verdad es que no tiene un cuerpo complicado ni una talla fuera de lo normal, por lo que no le habría resultado difícil encontrar cualquier vestido de fiesta a buen precio, ya que nos casábamos justo después de las rebajas de verano. Pero no, a ella y sus cuñadas, hermanas y sobrinas, les entró la vena de la alta sociedad y quisieron ir vestidas con trajes a medida y de diseñador. ¡Para rizar el rizo! Juran que les salió más barato que comprar un vestido en Zara (mucho lo dudo) y se pasaron meses haciendo pruebas de vestidos. Vamos, que yo como novia tardé mucho menos en elegir y hacer las comprobaciones del mío, cuando ellas iban casi cada semana a ver cómo avanzaba la obra de la industria textil. Sinceramente, creí que mi familia, arreglada pero de estilismos sencillos, parecería una manada de pordioseros cuando apareciesen todas de tiros largos. Pero el efecto no resultó ni como ellas esperaban ni como nosotros imaginábamos. Unos vestidos en tonos chillones, casi todos de raso brillante muy deslumbrantes para una boda por la mañana, con cantidad de brillos, y de reflejos y lentejuelas, que curiosamente se iban deshaciendo a medida que avanzaba la ceremonia: costuras que se deshilvanaban, adornos que se caían y cremalleras a punto de reventar. Fueron vestidos de usar y tirar. La inversión del siglo.

Hasta aquí me dura el recuerdo. El álbum de la boda apenas lo ojeamos por no encontrarnos la indumentaria de frente y pese a haber tenido cierta recuperación económica, de nuestro regalo nunca más se supo.

Tu suegra

Tu suegra, ese demonio con apariencia de mujer, esposa y madre que esconde el mal en su interior. Si no eres capaz de enfrentarte o huir de ella, lee, colabora y comparte en silencio.

3 comentarios:

  1. Jesus que gente… yo más que penar sobre el dinero que se gastaron en los vestidos hubiese ido a decirles “dime donde te lo han hecho, para no ir”
    Lo de tu suegra y que no os diese dinero en la boda, lo conozco, lo sufrí en mis carnes con los míos y la hermana y marido de mi querido. Eso si, un mes antes le compró a su hija el carro del bebé que apenas tenía 12 semanas de embarazo… luego si nos dio el dinero, pero aquel día nos dejaron colgados. Y más con las exigencias de mi cuñada con su menú.

  2. A mí también mi suegra me amenazo con invitar a todos sus hermanos y sobrinos. Y yo le dije que no había ningún problema, pero yo cerraría les cerraría la puerta en la cara y no se me movería ni un pelo. Que su hijo y yo éramos quienes invitaban a nuestra boda y que aquellos que no estaban invitados no serían bienvenidos. Ella me dijo que me pagarían el cubierto y yo le dije que gracias a dios se los podía pagar, pero que habíamos decidido que no vengan y no vendrían, ni aunque nos den un regalazo, no estaban invitados y punto. Ojo! que un tío mío quiso venir y lo llame y le dije que no estaba invitado, que lo lamentaba pero solo queríamos tener invitados que quisiéramos. La solución de mi suegra en vez de decir que habíamos decidido no invitar por compromiso fue decirle a todos que fue una boda rápida en el registro civil. Lo malo fue que su hermano me pregunto cómo eran las bodas de registro civil y le dije que no lo sabía porque la nuestra había sido especial en un sito que alquilamos! (Era la verdad!)… Mi suegra quedo como una mentirosa. Y si, su vestido también dio el cante porque se vistió con la ropa de todos los días… Hasta sus hijos le dijeron que no se había vestido acorde a la situación.

  3. Pues no se, pero en mi caso fue fácil. Yo no me llevo con mi suegra así que mi marido tiene muy claro que los asuntos con ella los lleva el, que yo no me molesto ni en pensarlo, ni en dar explicaciones, ni en discutir, que no merece la pena. Para nuestra boda, lo organizamos todo sin decir nada a nadie y un mes antes les dijimos que nos casábamos tal dia en tal sitio, que solo habíamos previsto padres hermanos y un amigo y que nos dijeran si venían o no para comprar un billete y reservar un hotel. En total fuimos 15. Y punto. Sin derecho a opinar y ya está.
    Tampoco me molesté en preguntar después lo que le había parecido porque era nuestra boda y no la suya. El que vino fue porque quería estar en ese momento con nosotros y ya.
    Y por los regalos, pues nos regalaron las alianzas entre la suegra y mis padres porque les hacia ilusión y todos apañados.

    Parece fácil, pero no lo es. Antes de llegar a esto hay que deshacerse de una mochila muy gorda de convencionalismos, prejuicios, culpas y estupideces varias. Animo, que se puede.

¡Comenta y pon a tu suegra a caer de un burro!

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